Las pérdidas de energía y su impacto en el déficit eléctrico

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fuente: listindiario.com.do

Miltón Morrison

Especial para Listín Diario

En la lógica más elemental de cualquier negocio, las pérdidas se producen cuando los ingresos son menores que los egresos. Con el negocio de la electricidad sucede exactamente lo mismo; los ingresos de las empresas distribuidoras (EDEs) son menores al valor total de la energía consumida por los usuarios. Esto se debe a que un alto porcentaje de la energía consumida no es facturada y por tanto no se refleja en los ingresos.

Las pérdidas eléctricas se clasifican en técnicas y no técnicas. Las primeras están vinculadas con la energía que se pierde en el proceso de transformación, medición y transporte de la electricidad a través del uso de materiales y equipos. Desde el punto de vista de las leyes físicas es imposible reducirla a cero por ciento las pérdidas técnicas. En el caso de las segundas, las pérdidas no técnicas, estás tienen su origen en ineficiencias de carácter administrativo, comercial y en el uso indebido o robo de la electricidad.

En términos reales es posible reducirlas a su mínima expresión si se logra cobrar toda la energía que se consume.

El Informe de Desempeño de la CDEEE de febrero del 2014 señala, que del total de la energía servida por las tres (3) distribuidoras de electricidad se pierde en promedio el 33%, de la siguiente manera, Edenorte pierde el 34.3%, Edesur el 29.2% y Edeeste el 36.1%. De este porcentaje de energía perdida, las razones técnicas son mucho menores que las no técnicas en términos porcentuales.

Si comparamos las cifras oficiales de pérdida de energía (33%) con las ofrecidas en el Informe de Indicadores de Desarrollo Mundial 2014 (World Development Indicators) del Banco Mundial nos daremos cuenta que la República Dominicana ocupa el cuarto lugar entre los países que más perdida de energía tienen de 147 países evaluados.

Sólo Botswana (56%), El Congo (46%) y Haití (55%) nos superan en ese renglón.

De acuerdo a dicho estudio, los países de bajos ingresos tienen un promedio de pérdidas de energía de 15% y los países de ingreso medio en cuya categoría fue clasificada República Dominicana tienen un promedio de pérdidas de 9%. Es decir, que para alcanzar el valor promedio de nuestra categoría como país, tendríamos que reducir 24 puntos porcentuales respecto al estado actual.

¿Cuánto es el monto del déficit de las empresas distribuidoras por concepto de las pérdidas? Según cifras oficiales, a diciembre del 2013 las empresas distribuidoras compraron energía por un monto de US$1,971.4 millones de dólares y de esa energía lograron facturar US$1,544.5 millones de dólares, de los cuales US$1,474 millones de dólares se tradujeron en cobros. Como se puede observar, el déficit de las EDEs generado por la energía dejada de cobrar fue de US$497.4 millones de dólares o su equivalente de RD$21,636 millones de pesos en el año 2013. Este monto del déficit equivale a la cantidad de dinero que pierde el Estado por concepto de energía consumida que no se factura y representa el 25% de la energía comprada a las empresas generadoras.

El déficit financiero de las EDEs originado por la pérdida de la energía han llevado a las autoridades a limitar la oferta sobre la base de la no rentabilidad al satisfacer la demanda completa. En términos llanos, lo que queremos señalar es que dentro de la lógica financiera de las distribuidoras, mientras más energía suministran más pérdida de dinero tienen.

No es lo mismo perder el 33% de 100 unidades, que perder el 33% de 80 unidades; en la primera pierdes 33 unidades del total servido y en la segunda pierdes 26.4 unidades. Esta simple lógica es que le da origen a los circuitos 24 horas, aquellos clasificados de esa manera porque reciben electricidad constante sobre la base de tener una alta tasa de pago de servicio.

Los bajos ingresos mensuales de las EDEs les generan retrasos con sus suplidores, además que las limita para realizar las inversiones necesarias para superar la situación anteriormente descrita.

Se requiere invertir cuantiosos recursos en la compra de materiales, equipos, y blindaje de las redes de distribución, así como en la compra e instalación de medidores electricos. Estimaciones realizadas por organismos internacionales indican que el orden de magnitud de las inversiones anuales necesarias se encuentran por encima de los US$100 millones de dolares.

Luego de realizadas dichas inversiones, hay que monitorear de manera permanente los circuitos de distribucion, para hacer sostenibles los logros que se vayan alcanzado.

¿Son los clientes de las distribuidoras morosos o mala paga? 
Las cifras demuestran que no, ya que las cobranzas en febrero del 2014 promediaron un 98% y en los últimos años han estado por encima de 85%. Esto se traduce como una muy alta propensión al pago, donde casi la totalidad de las personas que recibieron una factura eléctrica la pagaron de alguna u otra forma. Queda evidenciado que el gran reto para reducir las pérdidas no técnicas está en aumentar la facturación convirtiendo la mayor cantidad de consumidores en clientes.

Indudablemente, todos debemos contribuir para que las empresas distribuidoras sean rentables. Es un reto que nos involucra a todos y especialmente a las autoridades que dirigen esas empresas, quienes deberán seguir fortaleciendo los aspectos gerenciales, técnicos, comerciales y su vinculación social con la población, de suerte tal que continúen reduciendo drásticamente las pérdidas de energía.

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