Matriz, costos y producción dominicana de electricidad

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Fuente: listin.com.do

Santo Domingo

La matriz energética se podría definir como el conjunto de fuentes de combustible disponible que se usa para producir energía a partir de determinadas tecnologías de generación. Tener una matriz energética diversificada es el ideal de cualquier economía como la nuestra que produce el 85% de su electricidad con combustibles importados (petróleo, gas natural y carbón).

Las razones para diversificar la matriz pueden ser diversas, entre las que se podrían mencionar están, el interés de usar combustibles de menor costo, fortalecer la seguridad e independencia energética del país, aprovechar algún tipo de combustible por alguna conveniencia geopolítica estratégica, etc.

Culminado el proceso de capitalización, en el año 1999, la matriz energética dominicana dependía en casi un 90% de combustibles derivados del petróleo (fuel oil #2 y fuel oil #6), y el restante 10% era aportado por las hidroeléctricas.

En ese momento el precio del petróleo hacía atractiva la generación de electricidad con el fuel oil a costos que eran competitivos. Luego comenzó un proceso de incremento de los precios del petróleo que se acentuó con los acontecimientos suscitados a partir del 11 de septiembre, las subsecuentes crisis económicas vinculadas con la especulación de los precios de los combustibles, la reducción de la oferta por parte de los países de la OPEP, y la gran demanda de energía por parte de los gigantes asiáticos, originaron de manera irreversible la escalada alcista de los precios de los combustibles, especialmente del petróleo y sus derivados. Obviamente, la República Dominicana no ha estado exenta del impacto económico negativo de esa situación.

Catorce años más tarde, en el año 2013, de acuerdo a datos oficiales, la electricidad se produjo con los siguientes combustibles o fuentes;  1.7% eólica (viento); 2.7% fuel oil #2; 37.2% fuel oil #6; 30.9% gas natural; 14.3% carbón; y 13.2% hidráulica (agua). Como se puede observar, el 85% de nuestra electricidad se genera con combustibles importados, y de ese total, sólo el 39.9% se produjo con derivados del petróleo, específicamente con fuel oil #2 y #6.

Las plantas que usaron el combustible fuel oil #2 que es el combustible de mayor precio en el mercado, fueron las que menos energía generaron durante el año 2013; es decir, que un 2.7%, lo que claramente evidencia que el uso de ese combustible no es el que marca los costos totales de la generación.

La generación eléctrica tiene costos diferentes según el combustible que se utilice. Por tal motivo, en el Informe de Desempeño de la CDEEE para el año 2013, encontramos que el precio medio de compra de energía para el gas natural fue de 9.1 centavos de dólar por kWh; para las hidroeléctricas de 9.9 USCents/kWh; para el carbón de 12.2 USCents/kWh; y para el fuel oil de 25.4 USCents/kWh. Cabe destacar que en cualquier proceso de generación eléctrica el costo del combustible puede representar hasta el 80% del costo total, siendo otros costos envueltos los de operación y mantenimiento, costos de financiamiento (préstamos), retorno de la inversión, etc. Como resultado de esta mezcla de combustibles para la generación, el precio medio de compra de energía por parte de las empresas distribuidoras (EDEs) a febrero del 2014 fue de 16.48 USCents/kWh y el precio medio de venta de 18.56 USCents/kWh, lo que evidencia que en términos promedio las empresas distribuidoras compraron parte de la energía por debajo de cómo vendieron a los clientes.

¿Cómo se produjo una diversificación de la matriz energética tan drástica que permitió reducir la dependencia del petróleo en 50% en poco más de 10 años?

A pesar de que la ley general de electricidad en su artículo 110 dice que “las ventas de electricidad en contratos de largo plazo, de una entidad generadora a una distribuidora se efectuarán a los precios resultantes de procedimientos competitivos de licitación pública”, lamentablemente hasta este momento, este mandato de ley no se ha cumplido en los últimos diez (10) años.

Se registran en la última década cuatro (4) iniciativas de los gobiernos para integrar nueva capacidad de generación a través de licitaciones, de las cuales tres (3) de ellas fracasaron por razones diversas, y la cuarta que corresponde a la actual administración, concluyó todo su proceso, pero la misma no fue una licitación para compra de energía como indica la ley, sino para la adquisición por parte del Estado de dos (2) plantas a carbón que al momento de su operación convertirán al Estado dominicano en el propietario mayoritario de la generación eléctrica, con más del 50% de la capacidad instalada.

La realidad es que la modificación de la matriz energética que permitió el uso de combustibles de precios más competitivos fue el resultado de las inversiones e iniciativas del sector privado que ha invertido más de US$2,500 millones de dólares en los últimos 10 años.

El monto de las inversiones será mayor si se materializa la construcción de una nueva terminal para gas natural que alimentaría las plantas Quisqueya I y II, Los Orígenes, CESPM, la Sultana del Este las cuales suman 950 MW que usarían gas natural en vez de fuel oil #2 y #6.

A diferencia de otros sectores, las inversiones que se realizan en el sector eléctrico involucran grandes cantidades de recursos que deben ser proyectados en horizontes mayores a 15 años.

Es de ahí que surge la necesidad de definir políticas energéticas coherentes sustentadas en una planificación de corto, mediano y largo plazo que garanticen el desarrollo y sostenibilidad del sector.

El autor es MIlton Morrison vicepresidente de ADIE.

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