Transporte de pasajeros, el eterno problema que ya cansa

Fuente: elnuevodiario.com

Desde la caída del tirano Trujillo casi todos los gobiernos que hemos tenido han intentado planes contra un mayúsculo y eterno desorden: El transporte público de pasajeros en el país.

Y todas las administraciones que se instalan en el Palacio Nacional han fallado en ese propósito, o al menos no han querido dar con una solución.

Proyectos, propuestas, ideas, iniciativas, planes, decretos y resoluciones ha habido en cantidad casi como kilómetros en calles y carreteras, y nada se ha logrado.

No sería necesario mencionar aquí el funesto Plan Renove, pues el país entero sabe el agravio que significó para las arcas del Estado, sin resultado a favor de los usuarios del transporte.

Se han hecho innumerables estudios y diagnósticos a cargo de técnicos calificados, y propuestas de solución han sobrado, pero no ha habido forma de que algún gobierno “se case con la gloria” resolviendo de una vez y por todas la crisis en ese vital servicio público.

Es cierto que una solución definitiva al problema serían muchas líneas del Metro, pero faltará suficiente tiempo y bastante dinero para multiplicar las líneas ferroviarias necesarias para atender la masiva demanda.

En lo que llega la multiplicidad de las líneas del Metro, se necesita organizar lo que hoy tenemos, adecentar y civilizar a todos los accionantes del negocio, desde el  cobrador, siguiendo por el chofer, pasando con el empresario de transporte y terminando con el pasajero.

El problema, más que todo, es de educación y de respeto a la ley….y de decisiones.

Las instituciones y las leyes están ahí, bastante numerosas por cierto, pero siempre ha faltado una voluntad política de nuestros gobiernos.

El problema es más grave de lo que uno percibe a diario en las calles y no se resolverá con un simple cambio de flotilla vehicular, ni con subsidio al GLP ni al gasoil, tampoco con un impuesto a la gasolina a favor de los choferes.

La solución trasciende a esas medidas de parche, por demás momentáneas, coyunturales y circunstanciales.

Es un secreto a voces de que los gobiernos le temen al “poderoso cartel” de los transportistas, y quizás por eso la falta de coraje para enfrentar el problema.

Y yo digo, es al pueblo sufrido y maltratado al que hay que temer, pues creo que la gente, usuario y no usuario, se está cansando de este círculo vicioso.

La imagen que ilustra esta entrega, tomada por Daniel Duvergé sobre un elevado de la capital, es apena un retrato de un amplio álbum.

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