Diversidad en un Caribe hecho de fragmentos

Unión. En 2007, Cuba, Haitíy República Dominicana conformaron el Corredor Biológico del Caribe (CBC) con el objetivo de reducir las pérdidas de la diversidad biológica.
Unión. En 2007, Cuba, Haitíy República Dominicana conformaron el Corredor Biológico del Caribe (CBC) con el objetivo de reducir las pérdidas de la diversidad biológica.

Fuente: Listin Diario

Articulo de Solange de la Cruz Matos 

solangedelacruz@gmail.com

El Caribe Insular está conformado por 6,920 pequeñas islas, cuya suma de territorios alcanza los 234,124 kilómetros cuadrados. En esa fragmentada geografía se encuentra una notable cantidad de especies exclusivas. Sus 7,868 variedades de plantas endémicas lo ubican en el séptimo lugar del mundo; es poseedor del segundo lugar en el ranking mundial en reptiles endémicos, con 494 especies; sus 189 variedades endémicas de anfibios lo colocan en el octavo lugar a nivel global, y con 148 especies de aves endémicas ocupa el quinto lugar.

La porción del Caribe integrada por Cuba, República Dominicana, Haití, Jamaica, Puerto Rico y Bahamas se encuentra entre los territorios poseedores de mayor diversidad biológica en América, por lo que ha sido calificada como “área mega diversa”, junto a otras 25 a nivel mundial.

En 2007, tres de esos países -Cuba, Haití y República Dominicana- conformaron el Corredor Biológico del Caribe (CBC) con el objetivo de reducir las pérdidas de la diversidad biológica en la región y contribuir a la integración de las acciones de conservación entre los estados insulares.

Esas islas representan el 80% de la superficie total del Caribe Insular y acogen a más de cinco mil de las casi ocho mil especies de plantas endémicas de esa subregión.

El reconocimiento de ese valor estratégico dio paso al establecimiento del primer corredor del Caribe Insular, conectando la Reserva de Biosfera Jaragua-Bahoruco-Enriquillo, la sierra de Neyba y la cordillera Central, en República Dominicana, con las zonas del macizo de La Selle, el lago Azuei, Fore et Pins, La Visete y el macizo Norte Central, en Haití, y con los macizos montañosos de la Sierra Maestra y Nipe-Sagua-Baracoa, en Cuba.

La iniciativa está siendo impulsada por los gobiernos de Cuba, Haití y República Dominicana, como un primer paso de una alianza que aspira a la integración de los demás territorios insulares.

Biodiversidad y cambio climático
Nicasio Viña Dávila, director del Corredor Biológico del Caribe, recientemente mostró su preocupación por los impactos que esté teniendo el cambio climático en la biodiversidad de la región.

Soportando sus comentarios en un reporte técnico elaborado por el Instituto de Recursos Naturales del Caribe (CANARI, por su sigla en inglés) sobre los impactos esperados producto del fenómeno, indica que las tendencias y escenarios regionales pueden ser pronosticados para el siglo XXI con un nivel bastante elevado de certeza en parámetros como la temperatura, que se incrementará en el Caribe producto del fenómeno.

Refiere, también, que por efecto del fenómeno se ha pronosticado una disminución de las precipitaciones en las Antillas Mayores durante los meses de junio, julio y agosto, la continuación de la elevación del nivel del mar alrededor de las pequeñas islas del Caribe, y la ocurrencia de huracanes más intensos. Todo ello tendrá un severo impacto en la biodiversidad.

Cita que como el índice de aridez tiene un efecto negativo en las plantas, al variar el clima cambiaría de modo significativo la composición de las especies de plantas endémicas, llegando, en algunos casos, a la desaparición.

Sostiene, además, que “el incremento de la intensidad de los huracanes que ha sido pronosticado constituye una gran inquietud con respecto a la diversidad biológica en el Caribe”.

Uno de los vacíos identificados por Viña Dávila en el trabajo de la preservación de especies fue la ausencia de monitoreos como parte de un sistema de alerta temprana para determinar de manera oportuna y con certeza la disminución de poblaciones.

“Por ejemplo, sabemos que puede haber una transformación extrema sobre los grupos de anfibios, pero los monitoreos son a largo plazo y los proyectos pagan tres, cuatro, cinco años, y no pagan 20 años de monitoreo en lugares con determinados indicadores, en donde, no tengo ninguna duda, los anfibios serían magníficos para ir identificando transformaciones que se pueden producir con el cambio climático”, expresó.

UN PAR DE RETOS POR SUPERAR
En aras de preservar la biodiversidad que permite la vida en su conjunto, el director del Corredor Biológico del Caribe, el cubano Nicasio Viña Dávila, reitera la necesidad de que se estudien los cambios que se están dando producto de las variaciones climáticas y su impacto en la biodiversidad.

En adición, propone ejecutar acciones para disminuir la vulnerabilidad de los ecosistemas caribeños e incrementar su resiliencia. Esta última consiste en que los ecosistemas se hagan más resistentes a los efectos adversos, como incremento de la temperatura, cambio en la distribución de las precipitaciones, eventos extremos y aumento de su frecuencia.

Viñas estuvo en el país participando del Primer Simposio sobre Biodiversidad y Cambio Climático, que fue organizado por el Consejo Nacional para el Cambio climático y el Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales y el Museo Nacional de Historia Natural Prof. Eugenio de Jesús Marcano, con la colaboración de The Nature Conservancy (TNC).

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