Generación de Electricidad en R.D.

En la última década, la República Dominicana ha experimentado un cambio en la composición de su matriz energética. La urgencia de generar más electricidad a un coste más bajo y la necesidad de poder ofrecer un servicio estable, han sido los principales argumentos para justificar las inversiones que se han realizado hasta la fecha en la generación eléctrica.

A pesar de los esfuerzos por diversificar las fuentes de generación, nuestro país sigue dependiente prácticamente en más de un 85% de fuentes fósiles. El carbón, el gas natural y los combustibles derivados del petróleo alimentan una producción mayormente térmica, seguida en importancia de las hidroeléctricas que según las condiciones de lluvia pueden llegar a aportar al Sistema Eléctrico Nacional hasta un 15%. La energía eólica representa un 2% y se contabiliza tan solo un 1% de solar.

Con el proceso de capitalización del sector eléctrico iniciado a finales de los años 90, solo quedaron en manos del Estado Dominicano las hidroeléctricas. El parque de generación del país desde entonces ha quedado bajo el manejo de más de una decena de empresas de capital privado. Entre estas destacan EGE-HAINA y Grupo AES cuyo dominio es tal que poseen entre ambas 1688 MV instalados, lo que representa casi el 50% de la capacidad nominal en el país.

A la fecha, la República Dominicana cuenta con 3,453.5MV de potencia instalada. Se estima que solo el 65% (2,262.2 MW) de esta capacidad es aprovechada, condición que provoca que se cubra solo el 80% de la demanda eléctrica del país, la cual ronda al 2013 los 2,797.4 MV.

El déficit eléctrico va más allá de las pérdidas técnicas y las no técnicas. Aparte de las condiciones en las infraestructuras de nuestro sistema y su gestión, hay otros factores que contribuyen al déficit del suministro actual, como, por ejemplo, utilizar de emergencia los 460MV que suman las plantas de San Felipe y Cogentrix. Esta decisión nos hace prescindir del 13% de la capacidad total instalada y se debe al alto costo de operación de ambas plantas por lo elevado del precio del combustible que utilizan. En el caso de ser usadas con normalidad, esto repercutiría directamente en un indeseable aumento de la tarifa eléctrica.

Empresas como EGE-HAINA han comenzado a impulsar proyectos eólicos como Los Cocos I y II, representando este esfuerzo el 10% del total de la potencia instalada por esta compañía. Cabe destacar que esta ha sido la única gran generadora que hasta la fecha ha apostado por proyectos renovables.

En el país se han hecho apuestas, además de los parques eólicos, por desarrollar proyectos para generar energía de forma limpia. Destacamos aquellos con biomasa, con aproximadamente 50MW de potencia instalada, pero al no estar en el sistema interconectado, no se toman en cuenta para la planificación.

Por otra parte, la solar fotovoltaica cuenta con inversión en proyectos a gran escala como el parque solar en Monte Plata, de 54MV, el cual está interconectado con el Sistema Eléctrico Nacional. Aprovechando el potencial solar del país también podemos encontrar sistemas aislados, de menor escala, que forman parte de la iniciativa de la comisión nacional de energía con su programa de Medición Neta.

Se necesita un cambio radical en la composición de la matriz de generación de la República Dominicana, ya que no solo deberían preocuparnos los problemas medioambientales que conlleva la generación en base a fuentes no renovables, también debemos comenzar a entender las repercusiones económicas y la vulnerabilidad en materia de seguridad de suministro eléctrico para un país sin reservas de petróleo conocidas hasta la fecha. Contemplar las posibilidades de diversificar la matriz energética del país aprovechando el potencial renovable del país debe ser una prioridad.

© 2010-2017 Fundación Energía y Desarrollo.