Propiedades estatales administradas por privados

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Fuente: El Caribe

En estos días en que un número creciente de dominicanos está poniendo más atención a la exitosa estrategia de desarrollo que comenzó a ejecutarse en Singapur a principios de los años sesenta, es posible que algunos hayan pasado por alto un elemento distintivo de la misma poco conocido: los elevados aportes a los ingresos fiscales que han hecho empresas en las cuales el Estado es el principal accionista.

El Gobierno de Singapur, a través de Temasek Holdings Private Limited, una compañía de inversiones de propiedad 100% estatal, es el principal accionista en empresas de electricidad; telecomunicaciones; medios y plataformas de comunicación (televisión, radio, periódicos, revistas, digital); operaciones de puertos marítimos; transporte público de pasajeros en metro, trenes ligeros, autobuses y taxis; transporte de carga marítima en contenedores; ingeniería de construcción, electrónica, aeroespacial, de barcos y equipos militares; industria de gas natural licuado (LNG) incluyendo provisión de gas, plantas de licuefacción, buques para su transportación y plantas de regasificación; empaques; bienes raíces y construcción de viviendas y apartamentos; administración de parques zoológicos, parques de aves y safaris; y claro, de la mejor línea aérea del mundo, Singapore Airlines. Es accionista mayoritario del sexto banco más grande de Indonesia.

Los activos de Temasek, representados por acciones en estas compañías en las cuáles el Gobierno de Singapur es el accionista mayoritario y en otras donde su participación es minoritaria, se han multiplicado casi por cuatro del 2004 al 2014 al pasar de 53 billones a 176 billones de dólares, suma equivalente a casi tres veces del PIB de República Dominicana.

A diferencia de lo que ha sucedido en otros países donde las empresas estatales han generado pérdidas que obligan al Gobierno a tomar dinero de sus recaudaciones o de los desembolsos de préstamos externos para financiar sus déficit, en Singapur las empresas estatales operan con beneficios que dan lugar al pago de impuesto sobre la renta y dividendos, cobrados ambos por el Gobierno de ese país.

En el 2014, Temasek pagó $1,732 millones en impuesto sobre la renta al Gobierno de Singapur y US$8,800 millones en dividendos por los beneficios registrados por las empresas estatales en el año fiscal anterior. Esto no incluye los ingresos por intereses que recibe el Gobierno de Singapur por la inversión de sus reservas, los cuales ascendieron a US$1,811 millones en el 2014 ni los ingresos por ventas de tierras y propiedades, los cuales alcanzaron US$15,220 millones.

El gobierno de Singapur recibió ingresos equivalentes al 22.3% del PIB de los cuales 13.6% del PIB correspondieron a impuestos, 3.2% a dividendos pagados por las empresas estatales, 0.6% a intereses devengados por inversiones de reservas y 4.9% a ingresos por ventas de tierras y otras propiedades.

Estoy consciente que a la mayoría de los dominicanos se nos hace difícil asimilar esos resultados obtenidos en Singapur luego de lo que han representado para las cuentas fiscales la mayoría de las empresas estatales en nuestro país.

¿Cómo es posible que mientras en Singapur las empresas estatales han sido un gran negocio para la fiscalidad, en República Dominicana hayan sido de las más grandes tragedias financieras que han tenido que enfrentar el Gobierno y el pueblo dominicano?

La razón parece encontrarse en la forma en que se administran esas empresas. Temasek, la compañía de inversiones del Gobierno de Singapur, está dirigida por una Junta de Directores conformada en su mayoría por líderes independientes del sector privado empresarial (“independent private sector business leaders”). Este criterio que opera en la compañía de inversiones del Gobierno de Singapur, prevalece en todas y cada una de las empresas en las cuales Temasek tiene el control mayoritario de las acciones. El Estado es el dueño mayoritario de las empresas, llegando en algunos casos a tener el 100% de las acciones como sucede en las empresas de operaciones portuarias, electricidad, industria de gas natural licuado, y medios de comunicación. Pero las empresas se manejan con los mismos criterios con que se manejan las privadas: persiguen la maximización de beneficios.

En Singapur no se da el caso muy lamentablemente como en países de la región, en los cuales muchas empresas estatales operan con déficit y pérdidas debido a que persiguen objetivos no económicos como son fijar precios por debajo de los costos de producción y operar con más personal del requerido para un funcionamiento eficiente.

En nuestro país tenemos casos de empresas controladas mayoritariamente por el Estado que generan beneficios, pagan impuesto sobre la renta y dividendos al Estado, tal y como sucede en Singapur. EGE HAINA, por ejemplo, ha pagado entre 1999 y el 2014, cerca de RD$16,000 millones en impuesto sobre la renta y dividendos al Estado Dominicano, el cual controla el 62.5% de las acciones de esa empresa.

La empresa estatal que se conformará con las plantas de carbón de Punta Catalina, si se administra con los principios de la empresa privada, deberá mejorar las finanzas públicas no sólo reduciendo el costo promedio de generación de la industria, sino también a través del pago de impuestos y dividendos al Gobierno dominicano.

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